En periodos inflacionarios se detectan distintas situaciones ventajosas, entre ellas:
El desempleo baja
Se activa la economía por la realización de compras previsoras
Se benefician quienes tienen préstamos a pagar
Los salarios suben
Se benefician los gobiernos endeudados
Curiosamente, en los últimos meses en España ha habido una reducción del paro. ¿Cómo pueden explicar esto los economistas? Lo hacen mediante la curva de Phillips, que establece que un aumento del desempleo reduce la inflación, y la disminución del desempleo se asocia con un aumento de la subida de precios. ¿Por qué? Porque cuanto mayor sea la demanda agregada, más aumentarán los precios, mientras disminuye el desempleo.
La activación de la economía deriva de la creencia de que los precios seguirán subiendo. Por eso, tratas de comprar antes de que los precios se encarezcan más, lo cual aumenta la demanda a corto plazo. Como consecuencia de ello, las tiendas venden más, las fábricas deben producir más y es más probable que tengan que contratar a nuevos trabajadores.
La inflación alta favorece al deudor y perjudica al banco, por extraño que te pueda parecer. Por lo tanto, es rentable pedir un préstamo, especialmente si es a tipo fijo pues, normalmente, con una situación de subida de precios elevada los bancos centrales tienden a subir los tipos de interés.
El aumento de los precios conduce a subir los salarios, a pesar de que su porcentaje aumente menos que el de la inflación. Paradójicamente, si se llegara a la inflación cero, muchas empresas deberían recortar salarios, algo muy negativo para el ambiente laboral o la productividad.
Los gobiernos con deudas se benefician porque se reduce su déficit y se produce un aumento de sus ingresos. De hecho, mientras haya una buena dosis de inflación en el sistema, los ingresos fiscales deberían aumentar aun cuando la economía esté estancada.